Back to the graph

Coordinando política económica

Un espacio económico común real necesita una política económica coordinada y construida en la Unión Europea. El objetivo es garantizar una moneda común y apoyar la paz y prosperidad en Europa. Una manera de alcanzar un espacio económico común real es el establecimiento de un Fondo Económico Europeo y sanciones a desequilibrios económicos. Esto se tiene que aplicar a déficits neto y a superávits neto de forma simétrica (Horn et al. 2012 and Flassbeck 2012a). Sólo así se pueden prevenir el dumping salarial y turnos de trabajo desiguales en impunidad. Así nos podemos concentrar conjuntamente en elevar y mejorar la productividad. Es por ello que las políticas salariales, monetarias y fiscales tienen que ser coordinadas.

La crisis económica y financiera en Europa muestra claramente que hasta hoy no se han tomado más medidas para la mejora de la coordinación de las políticas monetarias. Las consecuencias son enormes desequilibrios económicos en la unión monetaria, una de las principales causas de la crisis económica y financiera. Los enfoques para solventar la crisis (regulación del mercado financiero, redistribución de la riqueza y mayor financiamiento de los estados a través de Eurobonos) no son suficiente como para corregir los desequilibrios macroeconómicos entre los estados de la unión monetaria. Esas disparidades en la balanza comercial y de pagos fuerza una presión competitiva enorme sobre los estados y da lugar a la formación de peligrosas burbujas como la inmobiliaria en España. Éste es un problema interno de Europa que sólo puede ser solucionado con un espacio económico común real con el objetivo explícito de compensar las diferencias entre los países de la Eurozona (Horn et a. 2012).

¿Qué hacer?

Una manera de llegar al espacio económico común real es establecer un Fondo Económico Europeo. Significaría dar un paso más, llegando más lejos que el actual Pacto de Estabilidad y Crecimiento que ha cubierto los desequilibrios privados y sólo se ha centrado en las deudas públicas. A través del Fondo Económico Europeo, los desequilibrios económicos serían sancionados. Esto afectaría a deficits y superávits netos de manera simétrica (Horn et al. 2012 and Flassbeck 2012a). Sólo así se pueden prevenir el dumping salarial y turnos de trabajo desiguales en impunidad. Así nos podemos concentrar conjuntamente en elevar y mejorar la productividad. Es por ello que las políticas salariales, monetarias y fiscales tienen que ser coordinadas.

Política de salarios comunes

El problema de la impunidad en Europa se debe principalmente a las diferencias en el incremento de las unidades de coste laboral que han llevado a distintas tasas de inflación. Países como Alemania se han colocado por debajo del objetivo máximo de inflación del 2% mientras que países como Grecia o España lo superaron (Flassbeck 2011.) Para compensar estas diferencias, se necesita una política de salarios común en la Eurozona, puesto que la tasa de inflación está determinada mayormente por los salarios (Flassbeck 2012a). Una política de salarios común llevaría al incremento de los salarios por encima de la tasa de productividad (ya que los salarios en el sur de Europa ya han sido recortados). Esto ayudaría a los sectores exportadores de los países del sur y podría detener la espiral negativa en la que se encuentra atrapada el sur de Europa consistente en la disminución de la demanda interna debido a los recortes salariales, a débiles exportaciones y a una rígida política de austeridad (Marterbauer/Feigl 2012). Los salarios deben ser coordinados institucionalmente así como políticamente. Se necesita de manera urgente una fuerte coordinación de las unidades comerciales, una ofensiva por la universalidad de los acuerdos colectivos y una coordinación mejorada de la macroeconomía de los países de la Eurozona (Horn et al. 2012).

Política fiscal y monetaria común

Al ajustar el objetivo de las tasas de inflación no sólo para la media sino de forma individual para cada país, un sistema progresivo de impuestos estabiliza automáticamente la tasa de inflación incluso si ocurrieran desviaciones menores (Horn et al. 2012). Los incentivos fiscales se crean para corregir las desviaciones en la tasa de inflación objetivo (por ejemplo, impuestos sobre los beneficios después de la inflación de los mismos) Al tratar con desviaciones mayores, se deben tomar medidas fiscales expansivas (si el coste de la unidad laboral no incrementa lo suficiente) o restrictivas (si el coste de la unidad laboral aumenta demasiado) (Horn et al. 2012). En países en los que el sector privado y público se encuentran con fuertes deudas, la demanda interna se vería fuertemente reducida si el estado optase por una estricta política de austeridad. También se puede alcanzar la rehabilitación de las finanzas públicas a través de una política de impuestos redistributiva (Horn et al. 2012), pero las políticas fiscales a largo plazo necesitan nuevas medidas. Se deben definir nuevos mínimos legales para los impuestos sobre empresas, salarios y riqueza. Así se detendría la competencia de dumping fiscal en la Unión Europea. Hay que advertir que esto requiere la asignación de competencias nacionales (Horn et al. 2012). La política monetaria del Banco Central Europeo en la Eurozona debe intentar minimizar las desviaciones nacionales de las tasas objetivo en vez de centrarse solamente en la media (Flassbeck 2012a). Sería algo posible a través de la cooperación con los bancos nacionales centrales. Una opción sería, por ejemplo, ajustar la reserva mínima con el objetivo de apoyar o incentivar el "lending" en cada país (Horn et al. 2012).

Los desequilibrios internacionales se están reduciendo gradualmente puesto que una política económica coordinada persigue la meta de un desarrollo mucho más consistente de la eurozona. Políticas salariales coordinadas son necesarias para tratar la tasa de inflación objetivo de toda la eurozona a nivel nacional. No puede alcanzarse a través de una política monetaria global que no se centra en países individuales. La degradación de las monedas individuales – que no es posible sobre a un nivel nacional en una zona monetaria – ya no sería necesario. Así se iluminaría el punto ciego de la unión monetaria (que se ha centrado en los déficits nacionales). Una redistribución a través de impuestos en determinados países también podría ayudar a contrarrestar los desequilibrios.

Debido al nuevo y homogéneo desarrollo del precio, países como Alemania y Austria (que son cada vez más baratos debido a las bajas tasas de inflación) ya no pueden expandir sus exportaciones a expensas de países como España o Grecia (donde la tasa de inflación es más alta que la tasa de inflación objetivo). La competencia salarial entre estos estados se derogaría y sería posible un desarrollo convergente en la zona del euro.

Debido al aumento de la cooperación y una unión monetaria real, los temas tratados no sólo incluirían la deuda externa pública, sino también las deudas externas privadas. El desequilibrio de la evolución de los precios en la zona euro podría reducirse. Por lo tanto, se podría aliviar el superávit comercial y el déficit en la unión monetaria. Se frenaría además el flujo de capital de países fuertemente orientados a la exportación a otros dependientes de la importación. La disminución de la deuda externa conduce a mejores calificaciones de los bonos del gobierno. Además, estabiliza las economías nacionales individuales puesto que, en el sector privado, capitales mejor equilibrados conducen a una reducción de las deudas externas. Y de este modo, las burbujas en los mercados son menos propensas.

Fuentes

Flassbeck, H. (2012a) Ansprache bei dem Neujahrsempfang der DGB Region Frankfurt-Rhein-Main, Tonbandabschrift, 8.

Flassbeck, H. (2012b): Am deutschen Wesen…, Wirtschaft und Markt, Januar 2012.

Flassbeck, H. (2011): Eurozone pointers to a new global monetary system, Europe’s World, Summer 2011, S.54-58.

Horn, G., Linder, F., Tober, S. & Watt, A. (2012): Quo vadis Krise? Zwischenbilanz und Konzept für einen stabilen Euroraum, IMK-Report Nr. 75, Düsseldorf.

Marterbauer, M. / Feigl, G. (2012): Die EU-Fiskalpolitik braucht gesamtwirtschaftlichen Fokus und höhere Einnahmen, Abteilung Wirtschafts- und Sozialpolitik der Friedrich-Ebert-Stiftung (hg.), Oktober 2012.

Schulmeister, S. (2012): Ein New Deal für Europa: Überwindung der großen Krise und Erneuerung des Europäischen Sozialmodells. Perspektive, Friedrich-Ebert-Stiftung, Juni 2012, 4.

Reconstruyendo el sistema bancario

Una regulación del sistema bancario puede contribuir a una re-reducción de la banca a su esencia: aceptar depósitos y dar crédito. Se han presentado varias propuestas que difieren en su alcance en relación con la segregación de los bancos comerciales clásicos y bancos de inversión. Otras posibilidades son: aumentar el respaldo de capital en el sector bancario y definir formas que permitan una bancarrota organizada de los bancos. Una innovación institucional que también se tiene en cuenta en este enfoque resolutivo es la creación de una unión bancaria. Los efectos de las medidas dependen de su implementación. Se trata también de una estabilización interna del sistema bancario y no dejar que los estados paguen las posibles quiebras de los bancos. Las transacciones especulativas perderán su importancia actual cuando los riesgos sean limitados.

Desde que la crisis estalló allá en 2007, numerosos bancos tuvieron que ser salvados por los llamados "rescates" con dinero de los contribuyentes. Para restringir la inminente quiebra de los bancos individuales y para limitar la banca de riesgo, hay que dar con medidas de acción razonables. Debe evitarse que bancos individuales que se enfrentan a dificultades pongan en peligro todo el sistema general económico y financiero debido a su tamaño y conexiones con otras organizaciones financieras. En este caso, el estado es de hecho la última red de seguridad. Aquí, se presentan tres pasos para una reducción razonable de la banca como soluciones para la crisis económica y financiera.

Separación de los bancos comerciales y de inversión

Actualmente, se están discutiendo varios modelos relativos a la separación de la banca de inversión y comerciales. Varían en extensión y en las condiciones de la segregación. Cuatro de ellos se describen brevemente a continuación para mostrar el arco del suspenso del debate político. La Regla Volcker, implementada en los Estados Unidos, aspira a una prohibición del comercio especulativo a corto plazo y una restricción de las inversiones de riesgo, tales como private equity y los fondos especulativos (ZEW 2013). Un grupo que se ha formado en torno al presidente del Banco Nacional de Finlandia ya ha propuesto una división de la banca en comercial y de inversión en dos casos. El primer caso se produciría si las actividades de inversión de un banco superan un límite del 25% de los totales y/o si el plan de recuperación y de resolución (RPR) que cada banco tiene que presentar no fuera aprobado por la autoridad de control. El segundo caso que produciría una división ocurriría si las actividades de inversión superan un límite de 100 millones de euros (Liikanen et al. 2012). Las propuestas de la OCDE van aún más lejos puesto que generalmente planean una separación en bancos comerciales y de inversión. Las sinergias que se producen en el sustento de las estructuras pueden seguir utilizándose de todas formas, siempre y cuando las empresas no se pongan en peligro entre ellas. Las exigencias sobre el patrimonio neto separado son válidas (ZEW 2013). El sistema ha sido ampliamente puesto a prueba en Estados Unidos. El llamado Glass-Steagall-Act fue una de las conclusiones extraídas de la crisis financiera de 1929 pero fue abolida en los 90 durante la liberación del mercado. En Alemania se discuten propuestas similares, incluida la prohibición de operaciones de riesgo por cuenta propia para ambos tipos de bancos, siempre y cuando se esté trabajando con dinero del banco central. Los bancos tampoco estarían autorizados a tener relaciones comerciales con instituciones que practican tales operaciones bursátiles. Además, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) está exigiendo establecer un límite para los bonos y otras partes variables de los salarios de los banqueros y los empleados del banco. De este modo la expansión de las burbujas se restringe aun más; al mismo tiempo, los incentivos que empujan a tomar mayores riesgos a la banca se ven reducidos. Funciona especialmente bien si se introducen en las variables de los salarios un enfoque a largo plazo y un aumento de la sensibilidad a los riesgos (Steinbrück 2012).

Apoyar los recursos propios

Pero incluso un sistema inteligente de banca separada no puede prevenir las crisis financieras por sí mismo, y es probable que no se pueden evitar por completo (Minsky, 2011). Incrementar los recursos propios sería una medida razonable para fortalecer el colchón de seguridad. Por lo tanto, el banco está mejor protegido contra una posible insolvencia al revaluar los activos. Bajo el marco de Basilea III, todos los bancos europeos tienen la obligación de mantener al menos el 5% de sus totales como recursos propios. Los productos financieros estructurados y los contratos a corto plazo se estiman como más arriesgados (Steinbrück 2012). Además, sería razonable enmarcar las regulaciones de recursos propios de una manera contra-cíclica (lo que significa exigir mayores reservas en fases de auge y una más baja en las recesiones) con el fin de prevenir el desarrollo de burbujas o crisis crediticias. También sería útil añadir límites a las medidas de riesgo en los préstamos a las regulaciones de capital (por ejemplo, un ratio crédito/valor) (Liikanen et al. 2012). Sólo entonces, los recursos propios de un banco son suficientes para salvarlo de sobre-endeudamiento.

"Bail-in" en lugar de "Bail-out"

Dado que los bancos fueron los que se beneficiaron de las prácticas empresariales de riesgo antes del estallido de la burbuja, deberían ser también ellos los que paguen el rescate del sistema financiero y los propios bancos. Sólo entonces, el riesgo y la responsabilidad se encuentran de nuevo. El economista Weder di Mauro presenta un modelo con tres aspectos centrales esenciales para una unión bancaria: una supervisión bancaria común; un régimen para la liquidación bancaria; y un seguro de depósitos común. Esto establece posibilidades de vigilancia y pasivos a un nivel europeo (en lugar de, como ocurre en la actualidad, a nivel nacional), además de la ya existente supervisión europea por parte del BCE. Es así como se impide una colisión de intereses resultante de los distintos niveles (SVR 2012)

Sistema de seguro de depósitos (propia ilustración).

Para que fuera una regulación efectiva del sistema bancario europeo, la unión bancaria tiene que incluir todos los bancos de los 27 estados miembros de la UE. La adhesión de los bancos, sin embargo, requiere una calificación a través de la revalorización de los activos y posiblemente fuera necesaria una recapitalización (Weder di Mauro 2013) así como el cumplimiento de Basilea III (SVR 2013). Los bancos que se han unieron al pacto bancario fundaron un fondo de reestructuración, bajo la consideración de su importancia para el sistema y sus riesgos (Steinbrück 2012). El fondo está disponible si bancos sobreendeudados tienen que ser reestructurados o liquidados, haciéndolo de acuerdo a un plan proporcionado por la agencia de reestructuración, independiente del BCE (Weder di Mauro 2013 y Schneider 2013). En caso de reestructuración o liquidación, los intereses de los acreedores están subordinados a los depósitos (Steinbrück 2012), que es similar a la solución que puesta en marcha en Islandia (Heintze 2013). Es por ello que se necesita un sistema homogéneo de depósitos de seguridad para toda Europa (Weder di Mauro 2013, SVR 2012).

La introducción de un sistema bancario separativo protege los depósitos de los ahorradores y pone en primer plano la tarea real de los bancos: la transformación de los depósitos a corto plazo en créditos a largo plazo concedidos a particulares y empresas. Dependiendo del grado de implantación, las secuelas de la insolvencia de los bancos de inversión no serían tan fuertes y notorias, ya que la concesión de créditos como "sistema circulatorio" de la economía no se detendría de un día para otro. Con mayores recursos propios, el sistema bancario puede lidiar con mayores choques, ya que el riesgo de revalorización y caídas repentinas de los precios son contrarios a mayores garantías. Esto también funciona como freno a la cascada en la que se encuentra el sistema bancario, puesto que se deducen menos pasivos y las reclamaciones tienen más probabilidades de ser aprobadas por otros bancos - lo que conduce a un aumento de la confianza mutua y en los bancos (Caballero / Simsek 2011).

Efectos en cascada en el sistema bancario (Caballero und Simsek 2011).

En caso de quiebra de un banco, una agencia independiente de reestructuración llevaría la venta y liquidación del banco en cuestión. En caso de crisis, ya no es el Estado quien interviene sino otros bancos (a través del fondo de rescate). Y en caso de insolvencia, el banco se divide a expensas de los acreedores y las partes se liquidan. Esta perspectiva clara de una insolvencia ordenada empuja a los bancos hacía una gestión del riesgo más prudente. La creación de un fondo de reestructuración dirigido por los bancos desahoga los estados de los costos de los rescates bancarios y la liquidación de los llamados "bancos malos". A largo plazo, llegaríamos a un alivio de los presupuestos estatales y, por tanto, a una mayor cobertura en cuestión de política financiera y de inversión. Esa cobertura se podría entonces utilizar para implementar medidas específicas para aumentar el empleo y mejorar los sistemas educativos.

Regulaciones de recursos propios más estrictas y anticíclicas ayudan a prevenir burbujas en el mercado financiero, ya que, especialmente cuando el aumento de los precios alimenta la especulación, ésta se vuelve más costosa debido a mayores requisitos de capital y, por lo tanto, se acaba limitando. Además, los riesgos de los bancos a la hora de dar préstamos pueden limitarse a una cantidad que podría, si fuera necesario, ser absorbida por los recursos propios. Nuevas normativas para las bonificaciones y las partes variables de los salarios regulan el comportamiento de rebaño ya que el mercado financiero estaría más interesado en beneficios a largo plazo; la búsqueda de rentas a corto plazo sería menos atractiva. Por otra parte, hay menos capital disponible para la banca de inversión debido ala separación entre ésta y la comercial – los depósitos "baratos" ya no se permitirían utilizar como recursos propios. Eso está también poniendo límites a la formación de burbujas en el mercado financiero. Otro resultado de este frenazo a las actividades especulativas de los participantes en los mercados financieros es que las cifras obtenidas a través de ventas forzadas están más cerca de los precios de compra iniciales. Los resultados son una disminución de las pérdidas en subastas obligatorias, así como de las misma en saneamiento de bancos. De este modo, el shock originado en el mercado inmobiliario de desvanece de la economía. Estas medidas para regular los movimientos de los bancos en el mercado financiero son un posible paso hacía la solución de la crisis, pero permanecerá sin cambios si las leyes del mercado y el sistema de impuestos no cambian. Cambios en esta dirección llevarían a un mayor atractivo de las actividades económicas.

Fuentes

Asmussen, J. (2013): Panel 1: Die Krise im sechsten Jahr – Was bleibt zu tun?. In: Tagungsdokumentation zur Die Bankenunion: Wer zahlt die Zeche? Zur Ausgestaltung eines Aufsichts- und Abwicklungsregimes für Banken in der Euro-Zone (hrsg.) Abteilung Wirtschafts- und Sozialpolitik der Friedrich-Ebert-Stiftung, Bonn, S.8-10.

European Systemic Risk Board (ESRB) (2011): Recommendation of the European Systemic Risk Board of 21 September 2011 on lending in foreign currencies, Official Journal of the European Union, 2011(1), C 342/1-47.

Horn, G., Linder, F., Tober, S., Watt, Andrew (2012): Quo vadis Krise? Zwischenbilanz und Konzept für einen stabilen Euroraum. Institut für Makroökonomie und Konjunkturforschung (IMK) (Hg.), IMK Report 75, Oktober 2012, 28.

Liikanen, E., Bänzinger, H., Campa .M., Gallois, L., Goyens, M., Krahnen, J.P., Mazzucchelli, M., Sergeant, C., Tuma, Z., Vanhevel, J., Wijffels, H. (2012): High-level Expert Group on reforming the structure oft he EU banking sector. Chairman: Erkki Liikanen, 02. Oktober 2012, Brüssel.

Minsky, H. (2011): Instabilität und Kapitalismus, Joseph Vogl (hg.), diaphenes Verlag, 142.

Sachverständigenrat (2012): Vom Binnenmarkt zur Bankenunion: Ein Vorschlag des Sachverständigenrates zur Begutachtung der gesamtwirtschaftlichen Entwicklung, Arbeitspapier 09/2012, November 2012, 7.

Schneider, C. (2013): Einführung und politische Schlussfolgerungen. In: Tagungsdokumentation zur Die Bankenunion: Wer zahlt die Zeche? Zur Ausgestaltung eines Aufsichts- und Abwicklungsregimes für Banken in der Euro-Zone (hrsg.) Abteilung Wirtschafts- und Sozialpolitik der Friedrich-Ebert-Stiftung, Bonn, S.4-7.

Steinbrück, P. (2012), „Vertrauen zurückgewinnen: Ein neuer Anlauf zur Bändigung der Finanzmärkte“, SPD, Berlin.

Weder di Mauro, B. (2013): Panel 2: Die europäische Bankenunion . ein zahnloser Tiger? (hrsg.) Abteilung Wirtschafts- und Sozialpolitik der Friedrich-Ebert-Stiftung, Bonn. Zur Ausgestaltung eines Aufsichts- und Abwicklungsregimes für Banken in der Euro-Zone (hrsg.) Abteilung Wirtschafts- und Sozialpolitik der Friedrich-Ebert-Stiftung, Bonn, S.18-20.

Zentrum für Europäische Wirtschaftsforschung (ZEW) (2013): Trennbanken: Eine analytische Bewertungen von Trennbankelementen und Trennbankensystemen in Hinblick auf Finanzmarkstabilität. Abschlussbericht für den Bundesverband Öffentlicher Banken Deutschlands (VÖB), Mannheim: Zentrum für Europäische Wirtschaftsforschung, 69.

Caballero, R. / Simsek, A. (2011): Fire Sales in a Model of Complexity. Working Paper, National Bureau of Economic Research, March 14 2011, 1-41.

Introduciendo los eurobonos

Introducir Eurobonos significa que los países de la Eurozona expiden bonos conjuntos para el financiamiento de los gobiernos También comparten su fiabilidad. Existen distintos modelos que varían en el grado de fiabilidad y préstamos que comparten. Con la introducción de los Eurobonos, la tasa media de interés disminuye hasta el nivel de los bonos de los gobiernos europeos y, por la tanto, facilita la financiación del estado. Al mismo tiempo, el riesgo compartido fortalece la posición de los estados en comparación con los mercados financieros y debilita la influencia que los ratings de las agencias de calificación tienen sobre el coste de refinanciamiento de los países.

La falta de confianza en los bonos del gobierno y las crecientes tasas de interés incrementan la carga sobre los presupuestos de los estados de la Eurozona. Las dificultades para refinanciarse se han visto intensificadas por el efecto de los rescates a gran escala de los bancos. Al contrario que en Estados Unidos, cada país de la Eurozona expira sus propios bonos. Esto deja que los especuladores puedan apostar a la salida de ciertos países de la zona Euro. La idea de la introducción de Eurobonos está basada en la observación de estos problemas interrelacionados. La idea principal detrás de los Eurobonos es que los países de la zona Euro encaren sus deudas conjuntamente y compartan el capital por el que son igualmente responsables. La responsabilidad compartida en la Eurozona ayuda a incrementar la estabilidad (SVR 2011b). A la misma vez, la introducción de Eurobonos rebaja los costes de financiamiento y refuerza los esfuerzos de los estados por consolidar sus presupuestos (Depla/ von Weizsäcker 2011). Se debate sobre distintos tipos de Eurobonos. Se diferencian en la extensión de las responsabilidades que comparten en caso de no liquidez de un país y el mecanismo de distribución de los Eurobonos-capital.

Eurobonos completos

1) La sustitución completa de los bonos nacionales por Eurobonos significa compartir las responsabilidades por las deudas de algunos miembros con toda la Eurozona. Se evita así la presión que ejercen los mercados financieros de forma individual en cada país. Para poder introducir estos "Eurobonos completos" se necesitaría un cambio en los tratados europeos (Steinberg/Somnitz 2013).
2) Un reemplazo parcial del financiamiento nacional requiere que los bonos se separen en bonos azules y bonos rojos (Delpla/von Weizsäcker 2011). En los bonos azules, los países de la zona Euro son responsables de las deudas de los gobiernos hasta un 60% del PIB. Y en caso de incumplimiento de la deuda, se da prioridad a los bonos rojos. Los estados son responsables de los bonos rojos (que cargan todas las deudas que sobrepasan el límite del 60%). Los bonos rojos deben permanecer fuera del sistema bancario para no ponerlos en peligro.
3) La reducción de las deudas es el principal objetivo de este acuerdo.Las partes de la deuda que sobrepasan el 60% del PIB son externalizadas a un fondo de amortización. Así ocurriría bajo la condición de que exista un plan de liquidación con una duración de entre 20 y 25 años. Los estados se financiarían mediante este fondo de amortización. Siempre y cuando se cumpla con el plan previsto de liquidación, es responsable de sus deudas.
4) La meta de estos bonoses asegurar el préstamo a corto plazo y, de esta manera, hacerlos más independientes del mercado de capitales. Una gestora de créditos expide bonos de la Unión Europea (a menos de un año) Así permiten la refinanciación a corto plazo de cada país. La condición para participar en el programa es simple disciplina presupuestaria. El volumen de los Eurobonos está limitado a un máximo del 10% del PIB de la Eurozona (Steinberg/Somnitz 2013).

Eurobonos Parciales

Los Eurobonos parciales preveen una responsabilidad compartida entre los países de la Eurozona. En vez de ello, los costes del préstamos se ven rebajados gracias a la creación de fondos senior europeos (Steinberg & Somnitz 2013).
(1) Las Obligaciones de Seguridad Europeos auguran que los bonos de los países de la zona Euro con una deuda máxima del 60% de su PIB serían gradualmente adquiridos por agencias de deuda durante un período de cinco años. Esos bonos se dividen en dos tramos. El primer tramo son los Fondos Europeos Senior que, en caso de falta de liquidez, son relevantes para el siguiente tramo: Bonos Europeos Junior (Brunnermaier et al. 2011). El interés de los bonos públicos desciende al mismo tiempo que el estado mismo se encuentra con menos deudas. De este modo, los costes de financiación también disminuyen.
(2) En la versión "Eurobonos Estándard, los bonos permanecen en manos de los estados pero están estandarizados. Su expedición se lleva a cabo bajo estrictas condiciones y regulaciones y es siempre garantizada por futuros ingresos fiscales (EEAG 2012).

Un paso adelante hacia la unión fiscal

Todos estos modelos de bonos son sólo un primer paso hacia el desarrollo de una Eurozona que camina hacia una unión fiscal que funcione como componente de una mayor integración del financiamiento público de la Zona Euro. Hay que debatir aquellos argumentos que aseguran que una compartición de responsabilidades tendría un componente peligroso. Los estados son ya indirectamente responsables de las deudas públicas de otros países a través de las contribuciones de sus bancos nacionales al Banco Central Europeo y sus adquisiciones de deuda pública en mercados secundarios (Steinberg/Somnitz 2013). Como anteriormente explicado en "Coordinación de políticas presupuestarias", es necesario hacer un esfuerzo para igualar las diferencias entre los países de la Unión Europeo en términos de competitividad. Ésta es la única manera de evitar que los Eurobonos alargasen demasiado los préstamos (Horn 2011).

La capacidad de los Eurobonos para solventar la crisis depende principalmente del modelo que se implemente. Cuanto mayor sea el grado de solidaridad, mayor será el efecto positivo en la calificación de bonos y, por tanto, en las finanzas públicas. Los Eurobonos proporcionan una nueva oportunidad de inversión muy líquida y global y podría llegar a ser una nueva divisa de reserva. Se estima que las tasas de interés disminuirían un 0.8%, lo que significa la liberación de una carga de más de 100 billones de euros sobre ciertos países de la Zona Euro. Los distintos desarrollos de deuda de cada país incrementa la seguridad de los Eurobonos y, de esta manera, se llegar a una menor tasa de interés por debajo de la media aritmética. Además, esto no significa necesariamente que Alemania o Austria tuvieran que tirar con la carga, puesto que los intereses sobre los bonos que son actualmente expedidos por la Comisión y el Banco de Inversión Europeo no son razón para esperar un rápido incremento de la carga de intereses. Éstas son las contribuciones de los Eurobonos a solucionar la crisis: debido a la disminución de los costes de financiación, los países en crisis pueden recuperarse más rápido de la recesión. Los costes totales de la crisis disminuyen considerablemente (Hans-Böckler-Stiftung 2011). Asimismo, los Eurobonos previenen la especulación contra países (dependiendo del grado de solidaridad). Al analizar la zona euro en conjunto, la deuda total es el centro de atención. Los desequilibrios macroeconómicos en la zona euro y la llegada de una política fiscal común como reto para la democratización legítima de la política europea.

Cuanto mayor sea el grado de solidaridad a través de Eurobonos, menor es el riesgo de impagos. Esto va de la mano con una buena calificación, lo cual es un efecto positivo para la evaluación de países en crisis y, por lo tanto, lleva a una disminución del riesgo de impago. Al utilizar los Eurobonos completos, las calificaciones nacionales son, como mínimo, parcialmente sustituidas por una calificación general de la zona euro. Se trata de un nuevo motor de la política económica europea coordinada. Se puede debatir si el cambio completo de las finanzas públicas europeas a los Eurobonos conduce a una deuda externa privada. En este caso, es posible que no se reflejen los problemas estructurales. Si las instituciones europeas no son capaces de cerrar la brecha entre miembros, surgirán burbujas mucho más grandes. Estos bonos sólo son comparables a los bonos públicos de Estados Unidos o China, puesto que son de un tamaño similar: las comparaciones internas entre países europeos se quedarían obsoletas. Países como Holanda o Alemania dejarían de beneficiarse indirectamente por la crisis de los países del sur de Europa. Hasta ahora, el interés sobre bonos públicos alemanes, austriacos y holandeses han ido disminuyendo, dado que los inversores han ido buscando opciones de inversión seguras para su dinero. Gracias a los Eurobonos, todos los países tendrían, por fin, el mismo interés en superar la crisis.

Fuentes

Cünnen, A. / Mallien, J. (2011): Was Eurobonds Deutschland wirklich kosten. Handelsblatt, 17.08.2011, (abgerufen am 24. Juni 2013).

Hans-Böckler-Stiftung (2011): Niedrigzinsen und Eurobonds können Griechenland-Krise entschärfen, Böckler Impuls, 2011 Ausgabe 11, S.4-5.

Horn, G. (2011): Die schwachen Argumente der Euro-Bonds-Gegner. Die Zeit, 24.08.2013, (abgerufen am 25.06.2013).

Cünnen, A. / Mallien, J. (2011): Was Eurobonds Deutschland wirklich kosten. Handelsblatt, 17.08.2011, (abgerufen am 24. Juni 2013).

Hans-Böckler-Stiftung (2011): Niedrigzinsen und Eurobonds können Griechenland-Krise entschärfen, Böckler Impuls, 2011 Ausgabe 11, S.4-5.

Horn, G. (2011): Die schwachen Argumente der Euro-Bonds-Gegner. Die Zeit, 24.08.2013, (abgerufen am 25.06.2013).

Regulación de los mercados financieros

La falta de regulación de los mercados financieros es una de las principales causas de la cirsis financiera y económica. Son necesarias reglas claras para solucionar la crisis. Algunos puntos fundamentales son: reducir la complejidad de los mercados financieros, mejorar la transparencia de los productos y los métodos de transacción para todos los participantes en el sistema, incluidos los estados. Se necesita controlar y prohibir productos financieros y modelos de negocio que ponen en peligro la estabilidad del sistema. La meta no puede ser otra más que frenar la banca off-shore y el crecimiento descontrolado de productos financieros. El sistema debe volver a estar a servicio de la economía real.

La desregulación de los mercados fue una de las causas más importantes de la crisis inmobiliaria de Estados Unidos, que se desarrolló hasta llegar a ser una crisis mundial. Todos los nuevos (y prácticamente sin vigilancia) productos financieros y modelos de negocio no llevaron más que a una gigantes burbuja inmobiliaria que explotó como Big Bang en 2007.

Haciendo "Over the counter" transparentes

El mercado de las OTC (Over-the-counter-trades) supone actualmente una gran parte del volumen de transacciones. Deberían ser transferidas a la bolsa de valores (Allen/Carletti 2010). Sólo así, se incrementaría la transparencia mostrando los verdaderos riesgos. Así se soluciona también el problema de la información asimétrica (Europa AK 2010).

Regular el sistema bancario paralelo

Esta transparencia tiene que ser facilitada a través de una re-regulación de los bancos conductos con el fin de contrarrestar el disfraz que esconde los riesgos (los SPV) y es utilizado por los bancos puesto que estos no aparecen en las cuentas. (Dietsch 2012). Las mismas regulaciones (en cuanto a igualdad, liquidez y riesgo) hubieran sido válidas debido al hecho de que son sistemas de negocio similares a los bancos. En otras palabras: "Las mismas reglas para los mismos negocios" (Liebert et al. 2013). Esto significa que los fondos especulativos y organizaciones privadas tendrían que rendirse en el futuro a las regulaciones bancarias (Liebert et al. 2013). Si esto no es alcanzable de forma global, la presión puede ser indirectamente puesta en los bancos conductos gravando específicamente todos los contratos de bancos nacionales (y sus filiales en otros países) con los bancos conductor o sólo permitiendo a los bancos interactuar con las entidades financieras que son susceptibles a un régimen mínimo (Liebert et al. 2013).

Drenando la economía off-shore

El gran éxito de los bancos conducto se debe mayormente a la economía off-shore. Es por ello que se necesita una intervención regulatoria en este ámbito. Se tiene que mejorar la transparencia de las economías off-shore; nos es suficiente con revelar los balances, sino también las cuentas y valores de los países de origen (AK Wien 2013). Como mínimo en la Unión Europea, es primordial alcanzar acuerdos de asistencia extensiva, informes automáticos de transferencias de capital, una reorganización del secreto bancario y políticas fiscales coordinadas. (AK Wien 2013). Además, hay que drenar estos paraísos fiscales: algo que se puede conseguir a través de beneficios fiscales, dividendos e intereses que se transfieren a esos paraísos (Liebert et al. 2013).

Seleccionando productos financieros.

Una posibilidad de regulación es una cuota de retención del 10%. Así, los bancos deben poseer el 10% de los créditos concedidos y sólo se les permite titularizar o vender el otro 90% a terceras partes (Hein et al. 2008). Dicha cuota de retención se puede aplicar a todos los compradores de crédito. Los vendedores se ven entonces obligados a evaluar los riesgos de los créditos. Y aun más, es necesaria una mayor estandarización de los productos financieros aparte de una información más explícita y clara de las transacciones (Hein et al. 2008, AK Europa 2010). Las ventas al descubierto – vender productos financieros que uno si quiera posee – se puede prohibir. Sus mínimos aspectos positivos y no-especulativos se pueden encontrar en otros productos financieros. Los CDS (credit default swaps) deben tener como objetivo la simplificación de la previsibilidad de la economía real y lidiar con un futuro incierto. Para que esto ocurra, los CDS deberían ser comercializados sólo entre las partes involucradas en transacciones subyacentes (AK Europa 2013).

Control Constante

La Autoridad Europea en Materia de Seguridad y Mercado (ESMA) debería en el futuro supervisar el mercado financiero de forma más estricta y reforzar la transparencia y estandarización de productos financieros (AK Europa 2013, cf. Hein et al. 2013). Se debería establecer una agencia de inspección bajo el paraguas y estructura de la ESMA; tendría que tener el derecho a intervenir en el sector de control de producto y, así, estar en situación de impedir productos nocivos (AK Europa), en otras palabras, prohibir aquellos que no sean útiles para la economía real.

Regular el mercado tendría los siguientes efectos: los riesgos no se esconderían de la manera que han estado hasta el momento, y la intensidad de la especulación asociad al mismo disminuiría. Así se lucharía contra la inflación y creación de burbujas y limitaría la escala de las futuras crisis financieras. No sólo sería mucho más difícil ocultar riesgos al estado sino que además sería complicado para ocultárselos a otros participantes del mercado. Por lo tanto, habría más y mejor información disponible amortiguando la falsas percepciones de control del mercado. De esta manera se mejora la calidad de la evaluación de riesgos y consigue que los productos con más riesgo no sean rentables.

Las cuotas de retención ayudan a reforzar la norma de indica que riesgo y responsabilidad deben ir de la mano. Como el riesgo puede ser penalizado directamente, el interés en sacar provecho de intercambios de información desiguales se minimiza. Como resultado, aparecen menos cascadas globales. Es decir, el riesgo tiende a desaparecer en cascadas y se vuelve visible una vez estallan las burbujas y desaparece la espuma. De este modo, la cascada de los CDOs se recorta. Junto con las nuevas regulaciones para CDS y regulaciones más estrictas y globales, se reduce el volumen de derivadas comercializadas.

El control intensificado de los flujos de capital lleva a la desaparición de los puntos ciegos con bajas tasas de interés y grandes retornos, lo cuál es un punto de partida para desestabilizar las tendencias del sistema económico mundial. La transferencia de capitales a paraísos fiscales se está restringiendo; así, se pone a servicio de la economía real y de los países de origen. Se limita la tendencia de utilizar sólo al valor añadido para fines especulativos. La limitación cambia también el rol de los mercados de capital internacionales: ya no se dedican principalmente a la evasión de impuestos.

Las economías off-shore ya no se podrían usar para la evasión de impuestos. Asimismo, la implementación de regulaciones igualatorias se amplia y también se aplica a lo que hasta entonces eran puntos ciegos del mercado. También se frena la complejidad del mercado financiero.

La regulación de los bancos conducto da como resultado el abandono de las economías off-shore como plataforma con fines especulativos que no están sujetas a regulaciones. Añadido a esto, se pone freno a la carrera entre los estados miembros. Si existieran más normas vinculantes a nivel global o, como poco, europeo los estados no estarían bajo presión intentando llamar la atención con más impuestos y regulaciones del dumping. La regulación de los bancos conducto también afecta a los shocks originados por instituciones financieras individuales y cambia todo el sistema financiero. En los períodos de auge económico, los bancos no pueden ya beneficiarse de la gran rentabilidad de los SPVs, los cuales, en caso de explosión de la burbuja, tienen que ser asumidos por los estados, puesto que los enlaces entre los bancos y los SPVs pone presión en el lado del banco en caso de pérdidas en el SPV. Es así como la mayor parte de los rescates bancarios han estado relacionados con SPVs. Puesto que los SPVs han sido establecidos para el comercio de productos financieros de fines especulativos, el comercio de los mismos también disminuiría. Soportes de renta variable refuerzan la liquidez a largo plazo y, de esta manera, también la seguridad y confianza mutua en el sistema financiero. Hasta el momento, sólo han sido una desventaja para los bancos regulados, pues se han visto afectados por la crisis de las entidades no reguladas.

En definitiva, el incremento de la regulación causaría que el libre capitalismo financiero se retirara. A través de la producción de enorme burbujas sin control en períodos de auge, se han ido distanciando cada vez más de la economía real y desarrollado a costa de ésta. En estos términos, el mercado financiero ha ganado volumen. Se han estado haciendo cada más y más operaciones opacas. La volatilidad de los títulos ha incrementado y los riesgos globales ocultos en el mercado se han expandido. La regulación del mercado – como se presenta aquí y en otros capítulos – lleva a un menor volumen de los mercados no productivos y desligados. Los efectos positivos son:
El capital se dirige desde el principio a fines productivos
Se evitan riesgos
Los nuevos productos financieros y las prácticas comerciales no benefician sólo a unos pocos a costa de una gran mayoría
Menor tendencia a la existencia de burbujas

Fuentes

AK Europa (2010): Derivate: Bedeutung und Regulierungsbedarf. Arbeiterkammer, Juli 2010, 41.

AK Wien 2013:Steueroasen – im Steuersumpf. Arbeiterkammer. Sozial- und Wirtschaftsstatistik aktuell, 2013(5), 4.

Allen, F. / Carletti, E. (2010): An Overview oft he Crisis: Causes, Consequences, and Solutions, International Review of Finance, 10(1), S. 1-26.

Böckler Impuls (2008): Lehren aus der Finanzkrise. Hans-Böckler-Stiftung, Boeckler Impuls, 2008 (15), S. 3.

Dietsch, P. (2012): Symptombekämpfung reicht nicht aus: Die Regulierung des internationalen Finanzwesens am Scheideweg. Wissenschaftszentrum Berlin, WZB Mitteilungen 135, März 2012, S. 38-41.

Hein, E., Horn, G., Joebges, H., van Treeck, T., Zwiener, R. (2008): Finanzmarktkrise: erste Hilfe und langfristige Prävention. Institut für Makroökonomie und Konjunkturforschung, Hans-Böckler-Stiftung, Oktober 2008, 13.

Liebert, N., Ötsch, R., Troost, A. (2013): Deals im Dunkeln: Ziele und Wege der Regulierung von Schattenbanken. Reihe papers, Rosa Luxemburg Stiftung, 34.

Introduciendo un impuesto financiero de transacciones

Un impuesto sobre las transacciones que se efectúen añade un recargo a los productos financieros comercializados (y funciona, así, como el impuesto a valores añadidos en bienes reales) Así, especialmente el comercio especulativo y a corto plazo se vuelven menos atractivos en el mercado. Dependiendo de la implementación, supone un incremento de las inversiones en economía real y mayores beneficios para los estados.

La explosión de la burbuja inmobiliaria en 2007 y con ello el ajuste de precios en el sector hipotecario nos lleva a la conclusión de que el paradigma que dice que los mercados ajustan eficientemente los precios no es del todo acertado y, obviamente, no se había aplicado a los precios a largo plazo durante la creación de la burbuja. Antes de la crisis, el volumen de los mercados internacionales incremento rápidamente debido al enorme flujo de riqueza y estrategias de inversión a términos cada vez más cortos. Nos llevó a una mayor volatilidad de los precios (fluctuación) en los mercados y, por consiguiente, desestabilizó el propio mercado. (Schäfer 2013). Para poder estabilizarlo, se tiene que desacelerar y reducir a un tamaño en el que no pueda poner en peligro la economía real (Schulmeister 2013). Eso es justo lo que se puede conseguir a través de un ITF (Impuesto sobre Transacciones Financieras), hace que las operaciones de alto riesgo a corto plazo pierda atractivo, redirige las inversiones de capital a la economía real y refuerza los ingresos del estado.

Añade además un recargo porcentual a los productos financieros comercializados (y por lo tanto, funciona como el impuesto sobre valores añadidos en bienes reales) Cualquier impuesto debería extenderse a todas las categorías de activos para poder garantizar el efecto estabilizador en su máxima extensión y hacer que resulte imposible para los agentes financieros eludir las regulaciones (Schäfer 2013). Como resulta bastante improbable introducir un ITF de manera global, tiene sentido hacerlo primero en aquellos países que están preparados para ello. Cuantos más países estén involucrados, mayor es el impacto del impuesto. Su efecto es también mayor en los países implicados (Schäfer 2013). Toda transacción llevada a cabo por una institución financiera europea sería gravada. Se deben cargar las operaciones de activos altamente especulativos, otros verán sus cargas impositivas reducidas; de tal modo que la mayoría de los modelos incluyan una escala de 0.01% a 0.1% para distintas clases de activos, así como una captura de los OTC (de venta libre) (Schulmeister 2009, Fricke 2011). 11 estados de la Unión Europea ya han optado por introducir un ITF, un paso apoyado por el Parlamento Europeo (Deutsche Welle 2013).

Este impuesto sobre las transacciones financieras hace que la especulación sea menos atractiva. Especialmente las inversiones orientadas a corto plazo con poco margen de beneficio se vuelven menos atractivas (Fricke 2011). La especulación con acciones que no cambian con cada minuto que pasa apenas se cargaría en comparación a las operaciones a corto plazo con grandes inversiones de capital. Por consiguiente, la fluctuaciones y volatilidad empequeñecen tanto en largo como a corto plazo. (Schulmeister 2009). Por otra parte, este impuesto frenaría el uso y anidamiento de los nuevos productos financieros (por ejemplo, préstamos asegurados varias veces) y por lo tanto puede contribuir a la prevención de burbujas en el mercado (Schäfer 2012). Aparte de que se pone freno a las operaciones que tienen lugar en milisegundos, un modelo que potencia el efecto de las acciones al alza y ayuda a la inestabilidad al mercado (Schulmeister 2009, Schäfer 2013).

Al menos de forma rudimentaria, se lucha contra la desigual gravación de trabajo y capital (que afecta negativamente a las inversiones en economía real) y, así, el flujo de capital e inversiones se redirecciona hacia la economía real (Schulmeister 2009).

Una gravación fiscal sobre las transacciones también detiene la tendencia de las compañías que colocan sus beneficios en los mercados en vez de invertirlos. El retorno ofertado por los mercado sería demás menor. Debido a la disminución de las inversiones, aumentaría el consumo puesto que el estado tiene más dinero a su disposición. De esta manera se combaten el desempleo y el resto de problemas macroeconómicos (Schulmeister 2013).

Dependiendo de la extensión (0.01%, 0.05% ó 0.1%), este impuesto lleva a significativos retornos y beneficios. La cantidad depende principalmente de cuanto disminuya el volumen de transacciones debido al ITF. Schulmeister estima que los beneficios adicionales para los estados de la UE (a una tasa del 0.05% al 0.1%) sería de varias decenas de billones de euros (2009). Así, el mercado financiero comparte el coste originario de la crisis económica. Esto facilita la refinanciación de los estados.

Fuentes

Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung (DIW) (2013): Nachhaltige Finanzmärkte: Transaktionssteuer und hohe Eigenkapitalpuffer unverzichtbar, Pressemitteilung vom 20. Februar 2013 (abgerufen am 03. Juli 2013).

Deutsche Welle (DW) (2013): EU-Parlament billigt Finanztransaktionssteuer, (abgerufen am 03. Juli 2013).

Fricke, D. (2011): Sinnvoller Vorschlag: Finanztransaktionssteuer, Wirtschaftsdienst, ISSN 1613-978X, Springer, Heidelberg, 91 (9), S. 580-581, (abgerufen am 03. Juli 2013).

Schäfer, D. (2012): Die Finanztransaktionssteuer kann Krisen vorbeugen. Fünf Fragen an Dorothea Schäfer, DIW Wochenbericht 2012(7), S.13, (abgerufen am 03. Juli 2013).

Schäfer, D. (2013): Finanztransaktionssteuer ist gerechtfertigt, Stellungnahme, Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung, 03. Juni 2013, (abgerufen am 03. Juli 2013).

Schulmeister, S. (2009): Tobin or not Tobin? Die Finanztransaktionssteuer – Konzept, Begründung, Effekte. Informationsbrief Wirtschaft & Entwicklung, Dezember 2009, 8.

Schulmeister, S. (2013): Impact of the FTT on the profitability of financial market activities – the assessment of Goldman Sachs Research, WIFO study, im Erscheinen, 8.

Fricke, D. (2011): Sinnvoller Vorschlag: Finanztransaktionssteuer, Wirtschaftsdienst, ISSN 1613-978X, Springer, Heidelberg, 91 (9), S. 580-581, (abgerufen am 03. Juli 2013).

Schäfer, D. (2012): Die Finanztransaktionssteuer kann Krisen vorbeugen. Fünf Fragen an Dorothea Schäfer, DIW Wochenbericht 2012(7), S.13, (abgerufen am 03. Juli 2013).

Schulmeister, S. (2009): Tobin or not Tobin? Die Finanztransaktionssteuer – Konzept, Begründung, Effekte. Informationsbrief Wirtschaft & Entwicklung, Dezember 2009, 8.

Reforzando una distribución equitativa

Durante los últimos años, la presión fiscal sobre los salarios, riquezas y beneficios ha disminuido como resultado de la competencia internacional. Al mismo tiempo, salarios y riqueza se han distanciado cada vez más y han sido utilizados con fines especulativos.

La consiguiente caída de la economía real resultó en que muchos empleados se vieron forzados a endeudarse, pues era la única manera de mantener su nivel de vida. Así es cómo se llegó a la crisis inmobiliaria de los Estados Unidos y a la actual en la zona euro. Una redistribución más fuerte devolverá un capital inservible en el mercado a la economía real. Es así posible financiar bienes públicos y servicios, como educación, sanidad e infraestructuras y dejar que los trabajadores comparten el valor añadido de lo que producen en última instancia. Se opone a la concentración de riqueza en manos de unos pocos, por lo que tendrá diversas ventajas sociales. Tal y como Wilkinson y Picket apuntaron en "The spirit level" (2009), muchos problemas sociales como obesidad, criminalidad y enfermedades mentales, están conectadas con la desigualdad social.

Impuestos mínimos

Es necesario introducir un máximo y un mínimo a los impuestos sobre beneficios, herencias y riqueza. Los objetivos deben ser crear claras perspectivas de futuro para emprendedores y frenar la competencia fiscal.

Gravando compañías

En el campo de la gravación de compañías, es necesario detener la evasión de impuestos por parte de grandes multinacionales. Son beneficios producto de los juegos fiscales al operar de manera internacional (algo que las PYMES no pueden permitirse) Sólo en Alemania, se evitan pagar aproximadamente 100 billones de euros derivados de impuestos sobre beneficios (Rixen and Uhl 2011). Algunas medidas contra la evasión de impuestos pueden ser: la introducción y control estricto de tarifas de transferencia a compañías multinacionales, deteniendo la competencia fiscal europea, y coordinando un la política de impuestos a nivel europeo (Rixen/Uhl 2011). Se podría extender el régimen fiscal basado en el modelo austriaco a toda Europa; este paso debería hacer que la evasión de impuestos fuera imposible (Saringer 2013).

Impuestos sobre salarios altos y riqueza

Existen también medidas más profundas y necesarias en el campo fiscal. Mayores impuestos a las rentas más altas es un paso más allá en esta dirección. El valor de venta de los activos tendría que ser la base del sistema fiscal (Jarass/Obermair 2011). Una tasa suplementaria puede ayudar a moderar la desigualdad que ha incrementado en los últimos años y, así, moderar las consecuencias sociales directas que tienen. Mayores impuestos sobre herencias también harían que el traspaso de riquezas entre generaciones estuviera al servicio del bien común. Al mismo tiempo, hace complicado acumular grandes fortunas. En el campo de los impuestos sobre la renta, se puede introducir un nuevo máximo. Afectaría mayormente a aquellas rentas que tienen poca participación en el consumo. Al mismo tiempo, los beneficios (que incrementan debido a estas medidas) pueden ser utilizados para soportar la carga sobre las rentas más bajadas (que tienen mayor participación en el consumo) y así poder bajar los impuestos. Tendría un impacto positivo sobre el consumo y, por lo tanto, sobre la economía en general (Bach/Haan 2011).

Eliminando falsos incentivos fiscales

Otra medida es detener el endeudamiento del sector empresarial, ya que un alto grado de la deuda tiene efectos desestabilizadores sobre los mercados y es por ello que se debería poner límites a través de la eliminación de las ventajas fiscales que tiene el endeudamiento (Allen/Carletti 2010).

Al incrementar la presión fiscal sobre las fortunas, herencias y beneficios (que no provienen del trabajo), se reduce el volumen total utilizado en los mercados para especulación. El desigual sistema de impuestos sobre capital y labor se iguala y la renta disponible en los hogares más pobres puede nuevamente aumentar. La economía real propicia que las tendencias salariales estén orientadas por la productividad y la inflación. Con estas reglas también se puede igualar la desigualdad fiscal a la hora de gravar pequeñas y medianas empresas en comparación con las grandes multinacionales. Se consigue así que en el futuro las PYMES no se encuentren en una situación de desventaja.

Una mayor redistribución resulta también una mayor demanda interna, ya que las políticas fiscales redistributivas favorecen rentas con una mayor cuota de consumo y poca tendencia al ahorro. Así se llega a una demanda creciente. Como el estado recibe mayores beneficios a través de los impuestos, también se puede permitir mayores inversiones públicas. E Estimular el consumo conduce además a una disminución del superávit de exportación debido a las importaciones adicionales en países como Austria o Alemania. Así, se reducirían los desequilibrios comerciales. Más relaciones comerciales equilibradas también moderaría las diferencias económicas en la Unión Europea, otra contribución a la resolución de la crisis.

Con el objetivo de mantener su nivel de vida, las familias se han ido endeudando durante los últimos años, especialmente en Estados Unidos. Este desarrollo se puede detener incrementando la participación de los salarios y la redistribución. El endeudamiento de las compañías se ve también limitado al eliminar los incentivos fiscales por la obtención de capital externo. La calidad de los créditos aprobados también mejora; se darían menos deudas tóxicas. Gracias a una mayor gravación de las fortunas, se frenan también las burbujas. Se depende así menos de los mercados y la economía se estabiliza.

Debido la disminución del consumo en muchos países, las inversiones privadas también se han visto afectadas, ya que la demanda interna es un importante motor para las inversiones empresariales. El fortalecimiento del consumo público y privado conduce a inversiones adicionales. Al mismo tiempo, la inversión de capital en el mercado financiero dejaría de ser atractiva para las compañías debido a las altas tasas fiscales. En su lugar, las inversiones en proyectos en economía real son más atractivos. La tendencia se ve reforzada al frenar la capitalización exterior, lo que también puede conducir a un aumento de las inversiones.

Poner freno a la competencia fiscal combate además el "efecto nivel" (Schratzenstaller 2011). Es decir, el recorte de impuestos por parte de los estados con la esperanza de atraer compañías. A corto plazo, refuerza la competitividad individual de los países, pero a costa de otros. Poner fin a esta competencia significa mayores beneficios a largo plazo. Esta mayor y mejor distribución de la riqueza y salarios a distintos niveles de la escala social, supone mayor demanda interna pero también un efecto positivo sobre el empleo. Así se reduciría la carga sobre el estado, ya que se dejarían de pagar ayudas al desempleo y aumentarían los beneficios por impuestos sobre las rentas. Consolidar los beneficios de los estados, facilita el buen estados de los presupuestos públicos y lleva a menores gastos por intereses puesto que las puntuaciones y calificaciones mejoran. La redistribución abre la posibilidad de investir en proyectos orientados al futuro.

Fuentes

Allen, F. / Carletti, E. (2010): An Overview oft he Crisis: Causes, Consequences, and Solutions, International Review of Finance, 10(1), S. 1-26.

Bach, S. / Haan, P. (2011): Spitzensteuersatz: Wieder Spielraum nach oben, DIW Wochenbericht Nr. 46, November 2011.

Jarass, L./ Obermair G. (2011): Steuermehreinnahmen – Maßnahmen zur nachhaltigen Staatsfinanzierung, MV Wissenschaft, Münster, Dezember 2011.

Rixen, T. / Uhl, S. (2011): Unternehmensbesteuerung europäisch harmonisieren! Was zur Eindämmung des Steuerwettbewerbs in der EU nötig ist. Internationale Politikanalyse, September 2011, Friedrich-Ebert-Stiftung.

Saringer, M. (2013): Die Steuertricks internationaler Konzerne sind endlich ein Thema: Doch wo bleiben die Maßnahmen? Blog Arbeit & Wirtschaft, 05. Juli 2013, http://blog.arbeit-wirtschaft.at/die-steuertricks-internationaler-konzerne-sind-endlich-ein-thema-doch-wo-bleiben-die-masnahmen/, abgerufen am 10. Juli 2013.

Schratzenstaller, M. (2011): Vom Steuerwettbewerb zur Steuerkoordinierung in der EU?, in: WSI-Mitteilungen, 2011(6).

Wilkinson, R. / Pickett K. (2009): The spirit level, Bloomsbury Press.

Implementando el pacto de competitividad

El pacto incluye nuevas regulaciones sobre cómo enfrentarse en el futuro a desequilibrios macroeconómicos en la Unión Europea. La principal función es acercar la competencias de los estados miembros. Debería mejorar la competitividad de la Unión Europea como un todo.

Para prevenir futuros problemas derivados de desequilibrios macroeconómicos de larga duración, se intenta utilizar indicadores de alerta temprana. Se combinan hasta diez indicadores en un marcador. Se pueden resumir en los siguientes términos generales: "desequilibrios externos y competencia" (indicadores como el balance de la cuenta corriente y coste de unidad laboral) y "desequilibrios internos" (indicadores como el endeudamiento del sector privado y público) (Essl/Stiglbauer 2011). Se suministran con ciertos umbrales en el marcador. En caso de una desviación por excedencia o ausencia, la Comisión Europea está obligada a investigar los balances que involucran a esos países. Dicha investigación – llevada a cabo en coordinación con el Consejo Europeo – resulta en la recomendación de medidas de prevención. En caso de una desviación notable, se sugieren, negocian y programan correcciones con los propios estados. Desviarse de estos planes incurre en sanciones de la Comisión Europea (con participación limitada del Consejo Europeo); sanciones en forma fiscal como una centésima del GDP (Essl/Stiglbauer 2011). El procedimiento de corrección de los desequilibrios no acaba hasta que se propone al Consejo Europeo por la Comisión Europea y el Consejo aprueba esta propuesta.

El nuevo pacto de competitividad con sus diez indicadores induce una mayor integración de la política económica. Pero esta integración es sólo aparente, ya que la lógica del pacto consiste en la idea de que todas las naciones mejoren su competitividad individual. Puesto que la competitividad es un término relativo (Flassbeck 2012), hay que temer que la implementación del pacto lleve a un nuevo tipo de competencia entre los estados (Feigl/Zuckerstätter 2012). Es irreal esperar que esa nueva competencia elimine los desequilibrios macroeconómicos en la Eurozona. El pacto no puede compensar los desequilibrios en la Zona Euro, puesto que los umbrales permisibles son asimétricos. En otras palabras, se permite un balance positivo de hasta un 6% donde sólo se permite uno negativo hasta el -4% (Essl/Stiglbauer 2011). Puesto que la mayor parte del comercio de la Zona Euro ocurre precisamente en Europa, esa asimetría seguiría siendo un riesgo para los desequilibrios comerciales. Además, se pueden esperar conflictos de objetivos Si, por ejemplo, si se trata de equilibrar el balance de cuentas de un estado por todos los medios, se puede incurrir en un aumento del desempleo. Así, se puede superar el umbral y las medidas podrían llevar a una mayor deuda pública. Asimismo, combatir el actual balance de las cuentas o el alto endeudamiento del sector privado no supone lograr el objetivo si los agentes comerciales más importantes no se adaptan. Sólo con una coordinación integral y los impulsos adecuados se podría evitar estos círculos viciosos (tratando de ser competitivos de forma individual). El éxito de las exportaciones no se basa únicamente en bajos precios debido a bajos costes salariales casi sin impacto en el precio final. También se basa en el crecimiento de los mercados y en un desarrollo positivo de la demanda de los principales productos exportados (Feigl/Zuckerstätter 2012). Todos estos aspectos son ignorados por las normativas.

Las nuevas normas en cuanto a competitividad muestran una fuerte preponderancia de las exportaciones opuestas a las importaciones y generalmente consideran las exportaciones más productivas. Pero el hecho descuidado es que, por un lado, no todos los países del mundo pueden tener superávits en exportación y, por otro, que la demanda interna es esencial para la demanda general de los productos de un país (Feigl/Zuckerstätter 2012). El desarrollo a la baja de la participación de los salarios es en muchos casos invisible en el marcador, pero es una muestra obvia de la estancación de las exportaciones. Muchos países se enfrentan a inflaciones de beneficios en vez de inflaciones de salarios. En otras palabras, los precios no suben porque así lo hagan también los salarios, sino debido a mayores beneficios de los accionistas (Feigl/Zuckerstätter 2012). La unidad de coste laboral se analiza sólo nominalmente en el nuevo pacto de competitividad. Pero si no se ajustan a la inflación (Essl/Stiglbauer 2012), puede llevar - otra vez - al desarrollo de distintos términos de competitividad. Se reproducirían así las causas de la actual crisis. Además, los umbrales establecidos para el desarrollo de las unidades de coste laboral son +9%/-9% (muy alto); por ello, no se percibe conexión alguna con la tasa de inflación objetivo, a pesar de que los países de la Zona Euro deberían orientarse hacia la consecución de esta tasa para compensar desequilibrios peligrosos (Flassbeck 2012). El desarrollo de las rentas y la distribución de la riqueza tampoco se muestra, a pesar de que esos aspectos son cruciales para la demanda interna y, por ello, para el balance entre importaciones y exportaciones. Puesto que este pacto no requiere un desarrollo estable de los salarios, la demanda interna podría cojear en el futuro y así, se cerraría la puerta a un crecimiento protector de los presupuestos públicos.

Al investigar los desequilibrios comerciales, uno se da pronto cuenta de que el superávit actual de algunos países coincide con el déficit de otro. Quedan así inactivos los catálogos de medidas que terminan en las fronteras. La Comisión Europea quiere resolver estos problemas dejando que los estados compitan uno contra otro (Schulmeister 2012). Los riesgos de no acabar con esta competencia austera de contención salarial hace que el problemático desempleo cambie únicamente de nacionalidad. No se alcanzará el punto máximo hasta que todos los salarios en la Eurozona hayan colapsado y el estándar se vea limitado a un mínimo absoluto. El potencia de las economías nacionales degenera rápidamente. Dado que países como Alemania sólo son investigados por la Comisión Europea si su superávit pasa del 6% debido a los umbrales asimétricos, el balance comercial entre esos países y los de alrededor durará mucho más, puesto que esos países tienen que basarse en su umbral de -4% de déficit máximo. Así, la diferencia seguirá siendo muy grande y estará distribuida de forma desigual. El enfoque en la cuota de exportación (y el mero análisis de la pregunta de si ha disminuido más de un 6% durante los últimos 5 años (Essl/Stiglbauer 2012)) sobrestima los efectos positivos de la exportación. Más importante que la tasa de exportación es la parte del valor añadido de productos exportados que se ha creado dentro del territorio nacional. Sólo esta cifra ya mostraría algo sobre la producción interior. De todos modos, esto no se incluye dentro de los datos más comunes.∫ La relevancia de las exportaciones sobre terceros está claramente sobrestimada. Las políticas de exportación a través de recortes salariales –salvo algunas excepciones– ha llevado a un colapso del consumo y el empleo durante los últimos años (Feigl/Zuckerstätter 2012).

El nuevo pacto de competitividad hace posible incluir en el análisis las deudas privadas (además de las públicas). Essl/Stiglbauer (2013) muestra que las enormes burbujas en España e Irlanda hubieran sido visibles si se hubieran utilizado los indicadores de este marcador. Sin embargo, el pacto de competitividad no tienen intención de implementar medidas en estos casos. Aun sería posible otra constante acumulación de deuda, puesto que los umbrales de -4%/6% dejan suficiente espacio abierto para los actuales superávit o deudas de las cuentas. Se refleja en una deuda externa cada vez mayor, las exportaciones de capital acumularán enormes desequilibrios con el paso de los años. Grandes desequilibrios aun dejan margen al desarrollo del coste de unidad laboral (cuyos umbrales son muy altos) que no están relacionados con la inflación y, por tanto, no limitan el superávit de países como Alemania a costa de países pequeños. Así, la tendencia de inflación no estaría aun controlada en la Unión Europea (Flassbeck 2012). La política del banco central se mantiene lejos de la coordinación económica de la Zona Euro, construyendo así un nuevo fundamento para futuros desequilibrios y desacuerdos.

Fuentes

Essl, S. / Stiglbauer, A. (2011): Prävention und Korrektur makroökonomischer Ungleichgewichte: Die Excessive Imbalance Procedure, Geldpolitik & Wirtschaft, 2011 / Q4, S. 107-123.

Essl, S. / Stiglbauer, A. (2011): Prävention und Korrektur makroökonomischer Ungleichgewichte: Die Excessive Imbalance Procedure, Geldpolitik & Wirtschaft, 2011 / Q4, S. 107-123.

Flassbeck, H. (2012): Zehn Mythen der Krise, Berlin.

Feigl, G. / Zuckerstätter, J. (2012): Europäische Wettbewerbs(des)orientierung, Arbeiterkammer Wien(Hg.), Materialien zu Wirtschaft und Gesellschaft Nr. 117, 44.

Flassbeck, H. (2013): Wer kurzfristig tot ist, wird auch langfristig nicht leben, 22. Juli 2013, (abgerufen am 23. Juli 2013).

Schulmeister, S. (2012): EU-Fiskalpakt: Strangulierung von Wirtschaft und Sozialstaat, 11.

Essl, S. / Stiglbauer, A. (2011): Prävention und Korrektur makroökonomischer Ungleichgewichte: Die Excessive Imbalance Procedure, Geldpolitik & Wirtschaft, 2011 / Q4, S. 107-123.

Feigl, G. / Zuckerstätter, J. (2012): Europäische Wettbewerbs(des)orientierung, Arbeiterkammer Wien(Hg.), Materialien zu Wirtschaft und Gesellschaft Nr. 117, 44.

Flassbeck, H. (2012): Zehn Mythen der Krise, Berlin.

Essl, S. / Stiglbauer, A. (2011): Prävention und Korrektur makroökonomischer Ungleichgewichte: Die Excessive Imbalance Procedure, Geldpolitik & Wirtschaft, 2011 / Q4, S. 107-123.

Feigl, G. / Zuckerstätter, J. (2012): Europäische Wettbewerbs(des)orientierung, Arbeiterkammer Wien(Hg.), Materialien zu Wirtschaft und Gesellschaft Nr. 117, 44.

Flassbeck, H. (2012): Zehn Mythen der Krise, Berlin.

Extendiendo el Mecanismo Europeo de Estabilidad

El Mecanismo Europeo de Estabilidad fue introducido en 2012 como receta para combatir la crisis. El propósito del MEE es apoyar económicamente a los miembros sin liquidez de la Zona Euro. Los instrumentos más importantes del MEE son créditos de emergencia y compra de bonos. Una condición para recibir apoyo del MEE es un programa de ajuste macroecronómico monitorizado por la troika en el BCE, el FMI y la Comisión Europea.

El MEE es un mecanismo permanente de gestión de crisis. Fue introducido a mediados de 2012 e incluye 700 billones de euros. Reemplaza al FEEF, que fue implementado en 2012 como reacción a la crisas de la deuda. El objetivo es apoyar países en crisis de la Zona Euro cuya estabilidad financiera está gravemente en peligro (ESM 2012). Esto ocurre cuando los intereses sobre los bonos del estado son demasiado altos, haciendo así imposible al estado poder financiarse a largo plazo. Para asegurar que la unión monetaria en su totalidad no se pone en peligro, el MEE compra bonos del estado de países en crisis y abre líneas de crédito para reducir la tasa de interés a un nivel permisible (Busch 2012). Debido al establecimiento a largo plazo del MEE y a programas específicos de compra de bonos del estado, la UE es una organización de fiar (Schwall-Düren 2011), puesto que el MEE es principalmente financiado por contribuciones de países miembros. La cantidad de cada contribución depende del tamaño de los depósitos del BCE y nivelados por la emisión de bonos a través del MEE (ESM 2012). Los estados miembros, por tanto, conceden garantías que hacen posible al MEE recaudar dinero en los mercados internacionales (que es después cedido a países en crisis)

El uso del MEE (anteriormente: FEEF) para financiar estados sólo es posible si paralelamente se ejecutan programas de ajuste macroeconómicos. Estos deben ser coordinados y controlados por la troika, compuesta por miembros del FMI, el BCE y la Comisión Europea. Entonces, se implementa una drástica política de ajustes. Pretende reducir el déficit a través de recortes en sus gastos. Como Grecia y España muestran, esta estrategia lleva a una depresión masiva y a grandes tasas de desempleo.

El crecimiento del PIB en comparación con el año pasado (propia ilustración; AMECO).

Es exactamente a través esta lógica de reducción del estado, bajo endeudamiento y una aparente mayor competitividad salarial como entrarán en el pacto de competitividad. Los efectos económicos se pueden encontrar, por tanto, también en los capítulos "pacto fiscal" y "pacto de competitividad".

El objetivo inmediato del MEE es evitar el colapso individual de países de la Unión Europea reduciendo el gravamen y, de este modo, haciendo más fácil para estos países consolidar sus presupuestos. Pero esta posibilidad se pierde al utilizar el dinero asignado por el MEE para reformas estructurales, lo que al mismo tiempo impacta negativamente al PIB y empeora el nivel de ingresos del estado. La consolidación de los presupuestos de los estados se vuelve, por tanto, imposible. A largo plazo, el PIB decrecerá por el alto grado de desempleo (Flassbeck 2013). En cuanto a Grecia, los planes de austeridad impuestos empezaron en 2010: al principio en 2011 Portugal e Irlanda les siguieron bajo el paraguas del FEEF, más tarde MEE. Las cifras más recientes del Eurostat (2013b) muestran que la deuda se ha incrementado en un 3.6% en Grecia, un 3.5% en Portugal o un 7.7% en Irlanda durante el último trimestre de 2012. Los paquetes de austeridad no cumplen con su propósito real, debido al efecto destructivo que tienen sobre el PIB. El volumen del MEE no será suficiente si la crisis en Grecia o España se agudiza, porque, recordando a Busch (2012), el voluem debería sobrepasar el billón de euros para poder frenar la especulación en contra del rendimiento del MEE en países de la Zona Euro. Hasta ahora, el MEE no tiene valores de interés objetivo (en el sentido de apoyar automáticamente un estado si su tasa de interés supera cierta cifra) Si hubiera tal valor objetivo, el MEE tendrían que recibir una licencia bancaria. Entonces, podrían financiarse a sí mismo directamente a través del BCE y, así, llegar a la tasa objetivo. (DGB 2012).

Relación entre deuda y PIB (propia ilustración; Eurostat).

Desde el principio, el MEE ha sido también un instrumento para salvar bancos que se han convertido en portadores de riesgo durante el desarrollo de la crisis y, por lo tanto, ponen en peligro la economía real en su totalidad. Estos rescates bancarios indirectos han sido llevado a cabo por los estados: el dinero que recibieron fue, en parte, para recapitalizar bancos. Una nueva regulación de los ministros europeos hará posible recapitalizar bancos directamente a través del MEE tras rigurosos exámenes (Mussler 2013). Esto plantea una responsabilidad directa de la zona euro-países para los bancos que están al borde de la insolvencia. Así, el sistema financiero puede ser estabilizado directamente sin sobrecargar a los países de origen de los bancos. Pero este mecanismo (que se ve también como un primer paso hacia una unión bancaria) tiene dos efectos a tener en cuenta: primeramente, es una señal directa para los bancos de que, al final, son los contribuyentes quienes son responsables por las deudas tóxicas y la especulación; y en segundo lugar, en caso de colapso del banco, los países de la Zona Euro se enfrentarían a grandes costes; así, el crédito y las cargas de crédito aumentarán rápidamente.

Fuentes

AMECO (2013): Gross domestic product at current market prices (UVGD), (abgerufen am 15. Juli 2013).

Busch, K. (2012): Scheitert der Euro? Strukturprobleme und Politikversagen bringen Europa an den Abgrund, Friedrich Ebert-Stiftung, Februar 2012, 49.

ESM (2012): ESM Factsheet, European Stability Mechanism, 2.

Schwall-Düren, A. (2011): Die Chancen in der Krise, FES, Oktober 2011, 4.

Eurostat (2013): General government gross debt (Maastricht debt) in % of GDP - annual data, databasis, (abgerufen am 23. Juli 2013).

Eurostat (2014): Öffentliches Defizit im Euroraum und in der EU28 bei 3,0% bzw. 3,3% des BIP, Pressemitteilung Euroindikatoren, 23. April 2014, 64/2014.

DGB (2012): ESM-Banklizenz: Die Antwort gegen Spekulanten, klartext, Abteilung Wirtschafts-, Finanz- und Steuerpolitik, 23. August 2013.

Busch, K. (2012): Scheitert der Euro? Strukturprobleme und Politikversagen bringen Europa an den Abgrund, Friedrich Ebert-Stiftung, Februar 2012, 49.

Flassbeck, H. (2013): Wer kurzfristig tot ist, wird auch langfristig nicht leben, 22. Juli 2013, (abgerufen am 22. Juli 2013).

Mussler, W. (2013): Einigung über Bankenrettung durch den ESM, faz.net, 20. Juni 2013, (abgerufen am 22. Juli 2013).

Los estados tienen que ahorrar

Hasta ahora, la estrategias se han concentrado en políticas de austeridad. Ahora, nos encontramos ante una reformar del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (el "sixpack", un procedimiento legislativo de seis niveles) Establece un nuevo pacto fiscal y de competitividad.

Las política de austeridad en Europa es principalmente comparada con la imagen de una ama de casa que, falta de dinero, se aprieta el cinturón para pagar sus deudas (Flassbeck 2012). La política de austeridad en Europa está principalmente determinada por la troika, consistente en miembros del FMI, el BCE y la Comisión Europea. La troika decide si los países ha introducido los programas de ahorro y si recibirán más dinero aparte del fondo de rescate. La asignación de dinero a aquellos países está determinada por el cumplimiento de estrictas condiciones económicas que llevan a estos países a seguir la lógica de esas amas de casa.

El pacto fiscal se implementa basado en esta lógica. Pretende frenar la deuda pública y, por lo tanto, estabilizar de forma indirecta el mercado financiero (Schrooten 2012). El pacto fiscal tiene como objetivo la sumisión de los presupuestos de los estados a una deuda techo del 60% que, de ser sobrepasada, se debe cumplir de nuevo en 20 años. Junto a este límite, hay también un techo de déficit que permite un déficit estructural máximo del 0.5% del PIB (Schrooten 2012). La aplicación del pacto fiscal se pone en marcha automáticamente y, entonces, no permite excepciones para distintos tipos de endeudamiento (IMK 2012). Para detectar transgresiones del déficit techo, los economistas determinan el déficit estructural y, con este propósito, se estima una brecha de producción (la diferencia entre la producción en potencia y la real para una economía nacional (Schulmeister 2012)). Esto es de gran importancia para la política fiscal de los países afectados. Cuanto mayor sea el déficit estructural (y por lo tanto, menor será la parte del déficit que se puede justificar por la situación actual), más ahorros se deben conseguir. En estos procedimientos de estimación se dejan grandes márgenes de maniobra, como se ve en el hecho de que las estimaciones de déficit estructural varían dependiendo de la institución (Schulmeister 2012 y Schrooten 2012). Dejar el camino hacia la consolidación, que lleva a una relación entre deuda y PIB del 60%, depende de la aprobación de los economistas de la Comisión Europea (Schulmeister 2012). El cumplimiento de las normas del pacto fiscal es examinado por el Tribunal Europeo (IMK 2012).

La política de austeridad ha llevado a una caída dramática en el PIB de los países periféricos europeos. Esto se debe principalmente al multiplicador fiscal. El multiplicador fiscal da información sobre las consecuencias de una disminución en el gasto público en el PIB. Un multiplicador fiscal de 1,0 por lo tanto, significaría que una disminución del 1% en el gasto público conduce a una disminución del 1% del PIB. Este multiplicador fiscal (que, antes de la crisis, se calculó a 0,5%) se corrigió a 0,9 a 1,7% por el FMI en 2012, lo que es notable, ya que demuestra empíricamente los efectos nocivos de la política de austeridad del FMI (2012). Una política de este tipo es capaz de reducir el déficit presupuestario de los estados pero también conduce a una caída desproporcionada del PIB y a un ratio de deuda creciente en lugar de decreciente. Aquí es donde la comparación con la ama de casa no es adecuado, pues la esposa puede contar con una fuentes de ingresos estable. Cuanto más se aprieta el cinturón un estado pese a un alto multiplicador fiscal, mayor se estrangula a sí mismo puesto que sus beneficios caen. Es exactamente este concepto de las finanzas públicas el que excluye importantes interacciones de sectores (Schulmeister 2013). Como se indicaba arriba, el efecto del multiplicador fiscal muestra la debilidad de esta lógica. En tiempos de crisis, el sector privado no puede compensar la retirada precipitada del estado. Las medidas de austeridad, por lo tanto, no contribuyen a combatir el endeudamiento sino que empeoran la situación (Schulmeister 2012, cf. Frankel 2013). Algo que es completamente ignorado por el pacto fiscal. Economistas como Tober (2012) y Schulmeister (2012) ya predijeron un nuevo círculo vicioso. Se obliga a los estados a estrictos ahorros debido a los criterios de déficit. Esto lleva a una disminución del PIB, que, de nuevo, conduce a una mayor tasa de endeudamiento. Por lo tanto, las reducciones de deuda a largo plazo – como la mencionad a 20 años – se vuelven más complicadas, resultando en una tendencia bajista de las reducciones en gastos. Debido al pacto fiscal, la Unión Europea al completo – y por lo tanto también países como Alemania, que se pueden financiar tan barato como nunca gracias a su cuota de deuda del 80% – tiene que ahorrar (Schulmeister 2012). Relación entre deuda y PIB (Eurostat, 2013).

Continúa la focalización en exclusiva sobre la deuda pública de países miembros en crisis y no cambia en este pacto fiscal (Tober 2012). El endeudamiento privado permanece en una posición menor y se analiza por separado. España e Irlanda habrían satisfecho el pacto fiscal hasta 2007. Así, el riesgo de sus economías no se habría percibido ni con las últimas regulaciones en funcionamiento. Es ese riesgo del sector privado el que está integrado en las calificaciones de las agencias cuando calculan la solvencia de distintos países. Por lo tanto, una disciplina presupuestaria más estricta no tiene porqué provocar necesariamente mejores calificaciones si el sector privado se desarrolla en la dirección opuesta. Si las calificaciones mejoraran y bajaran los niveles de endeudamiento en Europa, aun no se podría asumir una estabilización del mercado financiero. Debido a la liquidez redundante, disminuirían los recargos de riesgo de los bonos de otros países y empresas. Así, se podrían formar burbujas desde cualquier parte y mucho más fácilmente, y encontrarían, al final, su camino hacia Europa gracias a las conexiones globales (Schrooten 2012). Aunque el endeudamiento privado se observa en el marcador del nuevo pacto de competitividad, no es suficiente puesto que se examina aparte en vez de junto con la deuda pública. Pero la deuda pública y privada deben ser investigadas conjuntamente, puesto que están fuertemente relacionadas. Los estados sólo pueden llegar a ser solventes si tienen éxito en la reducción de la deuda privada y pública.

Los objetivos del pacto fiscal se lograrán principalmente a través de recortes en el gasto, puesto que el aumento de impuestos es menos atractivo (Schrooten 2012, cf. Schulmeister 2012). Esta consolidación unilateral conduce a una amortiguación del crecimiento económico y una disminución de los ingresos del estado a través de impuestos sobre beneficios y salarios. Al implementar el pacto fiscal, la política de austeridad se vuelve obligatoria para toda la Zona Euro, reforzando así esta dinámica, puesto que los ahorros de un país no son compensados por inversiones o consumo en otro. Debido a estos efectos negativos sobre la economía, las tasas de interés sobre los bonos del estado podrían incrementar en vez de disminuir.

La política de austeridad que consiste mayormente en el recorte de gastos estatales no contrarresta la tendencia de los últimos años. Una mayoría de inversores privados prefieren invertir en mercados financieros en vez de la economía real, razón de la disminución del volumen de inversiones en Europa. Incluso están acentuando esta tendencia, puesto que los recortes resultan inevitablemente en la denegación de inversiones en campos como educación o infraestructuras. Algo que conduce a un menor consumo y a menores inversiones en la economía real (Flassbeck 2012).

En caso de una demanda interna débil, la estrategia de países como Alemania ha venido siendo compensarlo con exportaciones, dando así lugar a los desequilibrios comerciales entre Alemania y el resto de países. Se puede predecir que se volverá algo más complicado con el pacto fiscal puesto que conduce a una amortiguación de la demanda interna de cada país miembro (Schulmeister 2013). Aquí nos encontramos ante un problema, especialmente para países exportadores. Debido a las medidas de austeridad, los beneficiarios de los salarios más bajos prescindirán de parte de sus ingresos y tendrán que ser apoyados por seguros sociales del estado. Un hecho que debilita aun más la demanda interna, puesto que los ingresos más bajos gastan la mayor parte de los mismos y tienen una tasa de ahorro muy baja (a diferencia de los salarios más altos). El pacto fiscal conecta política económica anticíclica (contraria al círculo económico) y enorme condiciones previas, inefectivas en términos temporales (Schulmeister 2013, cf. IMK 2013). En el curso de la disminución del PIB, la producción en potencia se revisa rápidamente a la baja, haciendo que suba la participación estructural de déficit presupuestario de los estados (Tober 2013, cf. Schulmeister 2012). La presión para lograr esos ahorros podría incluso frenar la aplicación automática de los estabilizadores de desempleo o medidas similares; así, en caso de cambios económicos, podría prevenir una estabilización de la demanda interna (Tober 2012). Debido a estas funciones, el pacto fiscal puede resultar en un freno al crecimiento (Schrooten 2012).

El efecto de los gastos del estado es, sobre todo, una redistribución de los salarios más altos a los más bajos. Esa redistribución está fuertemente limitada por la política de austeridad. No es sólo problemático en cuanto a igualdad. La redistribución ha estado fortaleciendo la demanda interna al redistribuir partes de los beneficios de los salarios más altos (y que por lo tanto, tiene más ahorros) a los salarios más bajos (con menor cuota de ahorro). Esto ocurrió, por ejemplo, a través de los sistemas de seguridad social. Ya que los recortes tienen mayormente un efecto negativo sobre el estado del bienestar de un país (Schulmeister 2012), los servicios de seguridad social y civiles se enfrentarán a grandes pérdidas. Y esto afecta principalmente a aquellos con salarios más bajos, haciendo que el endeudamiento privado siga creciendo. Éste ya ha incrementado durante los últimos años, ya que los hogares han tratado de mantener unos niveles de vida constantes mientras se enfrentaban a continuas pérdidas. Para poder hacerlo, tuvieron que endeudarse. La probabilidad de la proliferación de burbujas crece debido al incremento del endeudamiento de los hogares. Además, los gastos públicos en forma de inversiones pueden tener un efecto positivo y a largo plazo sobre el bienestar del estado (Schrooten 2012). La financiación a través de deuda puede ser, por tanto, legítima. Inversiones en educación, ciencia y transporte e infraestructuras son, por un lado, imanes para la demanda interna a corto plazo y, por otro, los pilares para las posibilidades en potencia de la economía nacional, además de estimular las inversiones privadas (Miller/Skidelsky 2013) y llevar a una distribución más igualitaria.

Fuentes

Flassbeck, H. (2012): Zehn Mythen der Krise, Berlin.

IMK, OFCE & WIFO (2012): Fiskalpakt belastet Euroraum, IMK Report, März 2012, 40.

Schrooten, M. (2012): Europäische Schuldenbremse: Disziplinierung der Haushalte oder Einschränkung der Finanzpolitik? FES, Perspektive, Mai 2012, 5.

Schulmeister, S. (2012): Am Ende der Sackgasse des Finanzkapitalismus – Was tun?, Wien.

Eurostat (2013): Öffentlicher Schuldenstand des Euroraums stieg auf 92,2 % des BIP, Pressemitteilung Euroindikatoren, 22. Juli 2013, 114/2013.

Frankel, J. (2013): The Economist‘s Stone, 13. März 2012, (abgerufen am 17. Juli 2013).

Internationaler Währungsfonds (IWF) (2012): World Economic Outlook: Coping with High Debt and Sluggish Growth, Oktober 2012,

Schrooten, M. (2012): Europäische Schuldenbremse: Disziplinierung der Haushalte oder Einschränkung der Finanzpolitik? FES, Perspektive, Mai 2012, 5.

Schulmeister, S. (2012): EU-Fiskalpakt: Strangulierung von Wirtschaft und Sozialstaat, 11.

Tober, S. (2012): Schriftliche Stellungnahme zur öffentlichen Anhörung des Haushaltsausschusses des Deutschen Bundestages am 7. Mai 2012 (Fiskalpakt und ESM), IMK Policy Brief, Düsseldorf, 9.

Tober, S. (2012): Schriftliche Stellungnahme zur öffentlichen Anhörung des Haushaltsausschusses des Deutschen Bundestages am 7. Mai 2012 (Fiskalpakt und ESM), IMK Policy Brief, Düsseldorf, 9.

Schrooten, M. (2012): Europäische Schuldenbremse: Disziplinierung der Haushalte oder Einschränkung der Finanzpolitik? FES, Perspektive, Mai 2012, 5.

Schrooten, M. (2012): Europäische Schuldenbremse: Disziplinierung der Haushalte oder Einschränkung der Finanzpolitik? FES, Perspektive, Mai 2012, 5.

Schulmeister, S. (2012): EU-Fiskalpakt: Strangulierung von Wirtschaft und Sozialstaat, 11.

Flassbeck, H. (2012): Zehn Mythen der Krise, Berlin.

IMK, OFCE & WIFO (2012): Fiskalpakt belastet Euroraum, IMK Report, März 2012, 40.

Tober, S. (2012): Schriftliche Stellungnahme zur öffentlichen Anhörung des Haushaltsausschusses des Deutschen Bundestages am 7. Mai 2012 (Fiskalpakt und ESM), IMK Policy Brief, Düsseldorf, 9.

Schrooten, M. (2012): Europäische Schuldenbremse: Disziplinierung der Haushalte oder Einschränkung der Finanzpolitik? FES, Perspektive, Mai 2012, 5.

Schulmeister, S. (2012): EU-Fiskalpakt: Strangulierung von Wirtschaft und Sozialstaat, 11.

Miller, M. / Skidelsky, R. (2013): Supply matters – but so does demand, Financial Times, 18. Februar 2013.

Schrooten, M. (2012): Europäische Schuldenbremse: Disziplinierung der Haushalte oder Einschränkung der Finanzpolitik? FES, Perspektive, Mai 2012, 5.

Schulmeister, S. (2012): EU-Fiskalpakt: Strangulierung von Wirtschaft und Sozialstaat, 11.